Lluís Calvo sobre la antología Como ellas

(Lluís Calvo por Carles Mercader)


Cómo
ellas
es una antología al cuidado de Mireia Vidal-Conte que reúne
una serie de poetas, de primer orden. Esta obra
ha aparecido en la colección La Fosca de la editorial Lleonard Muntaner, todo un
en lo referente a la hora de hablar de la poesía actual. De la idea de la antología en
nació el espectáculo Cómo Ellas, que
se representó, por primera vez, en la Seca en 2014. 




Una antología de poetas.
Muchas han aparecido, ciertamente. Habría que preguntarse, por tanto, qué aporta
como novedad sustancial esta nueva entrega. Dice Marc Romera, en el prólogo del
libro, que Mireia Vidal-Conte, “no ha querido hacer una elección a partir del género,
sino que ha querido entrar en el género y una vez dentro ha hecho una elección a
partir del valor literario”.
Fijémonos en la palabra entrar.

(Marco Romera por Ariadna Nalda)

Entrar implica una actitud de
investigación, de exploración. Se entra en algún lugar con la voluntad de ser acogido por
alguien o algo. Hay un diálogo, un encuentro.
Después de reflexionar sobre la
frase de Marc Romera, incluso pensando que podría contener algún tipo
de ingenio sofístico, creo que el planteamiento es correcto y tiene que ver con elexistencia por se de algo, versus la explicación dinámica de. En otras palabras,
el dilema radica entre la reificación o cosificación -lo que los alemanes llaman Verdinglichung–, la tendencia a
convertirlo todo en cosas o bien en objetos, es decir en estructuras estáticas,
en oposición a una visión fluyente y dinámica de los fenómenos, la cual ocurre en
múltiples facetas y que es cambiante, subjetiva y polimorfa.
Cabe decir que el sentido filosófico
de esta palabra, ahora que se habla tanto de cosificación, es bien anterior a la actual,
es decir, al uso del cuerpo como mercancía y puro objeto de placer. Porque
ciertamente hay quien ha creado una imagen demasiado estática de la mujer –respetable,
sí, pero estática en cualquier caso– y todo lo que no encaja es rechazado. De estas
imágenes unívocas hay decenas y pocas con resultados filosóficos o
conceptuales notables. Porque ya dijo Lacan que la mujer no todo
a es. Pues siempre es incompleta y no se puede definir ni
encajar nunca en ninguna taxonomía.
Vidal-Conte opta, pues, por
esta segunda opción: por
la fluidez. No se acomoda a una explicación fija
de los fenómenos, sino que justamente porque son fenómenos busca un sentido propio
y singular, aunque esto comporte chocar con visiones rígidas de la realidad,
a menudo también llenas de academicismo conservador.
Contrariamente a la opción elegida
por Mireia Vidal-Conte, hacer una elección a partir del género no habría implicado una
comprensión desde dentro de este género –el hecho de entrar en él– sino una militancia
llena de apriorismos. Por eso también concuerdo con Romera sobre el hecho de que Com elles no es una colección de poemas femeninos
sino una muestra de gran poesía. No un encuentro de consignas, sino una
reunión de grandes poetas. Femeninas
o no.
En cualquier caso, realizar esta antología tiene que ver con la carencia de visibilidad de ciertos poetas. Carencia totalmente injustificada e injusta. A partir
de ahí, por tanto, se puede desarrollar un discurso abierto, con tantas poéticas
como poetas. Discurso de la singularidad y la diversidad. Desde la necesidad más
rotunda y radical de la igualdad.
La necesidad de la habitación
propia
sigue vigente y todavía hay mucha marginalidad en el mundo de las
mujeres, también en Occidente, el punto de referencia de la antología. Sin embargo, ser
mujer escritora, cómo ser hombre escritor, no significa gran cosa, ya que este simple
enunciado no nos dice nada sobre la bondad de lo que se escribe. De escritores y
escritoras hay miles. Cogerlo como condición apriorística es un
error. La calidad, por tanto, debe ser el criterio determinante.

En este sentido es cierto,
como dice Mireia Vidal-Conte, que las poetas no son tan conocidas como los poetas.
Pero, por encima de todo, la editora reivindica la calidad y no le interesa remarcar
la condición de mujer que simplemente coge un lápiz y escribe.
La antología no quiere
ser, en sus palabras “un catálogo de señoras y punto; de seres con vagina que
hacen versos, sea cual sea su calidad literaria”.
Esto no le interesa
a la responsable de la edición. Y, por tanto, defiende su punto de vista con
rotundidad y vehemencia, incluso con un punto de sana polémica.
Si Mireia Vidal-Conte, así
pues, ha hecho una antología de mujeres es porque hay muchas voces que a pesar de la
su extraordinaria calidad no son reconocidas como haría falta. Y tal y como arguye
Odile Arqué en el epílogo, esta antología de poetas supera cualquier foso que
haya querido rodearlas.
Cómo
ellas
, así pues, es un testimonio que nos permite darnos cuenta de
la extraordinaria calidad de la poesía escrita por estos poetas "no reconocidos".
 
En la antología encontramos poetas del
siglo XX. Evidentemente faltan muchos nombres, las nacidas a finales del XIX, pero
ejemplo. Pero se entiende que el volumen debía ser manejable y no podía exceder un
cierto número de páginas.
En cuanto a la elección uno de los
aciertos de la antología es reunir a poetas catalanas junto a las poetas
digamos universales. Voces que Vidal-Conte siempre ha defendido, como Felícia
Carpintero, Zoraida Burgos, Antonia Vicens o Margarita Ballester. Y otros como
Maria-Mercè Marçal y Anna Dodas. 
Junto a ellos hay grandes poetas de siempre, bien conocidas y absolutamente ineludibles, como Ingeborg Bachmann, Anne Sexton o Sylvia Plath. Ausencias? Los hay, y responden a los criterios de selección de la autora. No están, por ejemplo, ni Hilda Hilst ni Marianne Moore (aunque nació en el XIX, como Clementina Arderiu), pero tampoco Elizabeth Bishop. También en el ámbito catalán existen determinadas ausencias. Pero las elecciones siempre son personales y deben respetarse. Y hay que situarse también en los presupuestos de la antologadora y entender su elección, en función no hace falta decirlo de sus criterios de calidad. Y por qué no, de sus filias y fobias.
Sea como quiera la antología permite “descubrir” nuevas voces, y otras que sonaban al lector pero sobre las que no se había ejercido la necesaria profundización.
Otro acierto adicional es
haber incluido poetas que escriben en castellano, las cuales obviamente no necesitan
traducción. Voces como Chantal Maillard, Ana Becciu, Dulce Chacón, Olvido García
Valdés o Blanca Wiethüchter.
Y hay que hablar también de las
traducciones. Algunas son de la misma Mireia-Vidal Conte, como las de Teresa Rita Lopes, o Anne Carson. Pero la nómina de traductores y traductoras es larga y
insigne: Ignasi Pàmies, Montserrat Abelló, Felícia Fuster, Dolors Udina, Arnau Pons, Núria Busquet o Carles Duarte, entre otros.
Esta antología no es
habitual entre nosotros, debido a su carácter ambicioso y debido también a la
inclusión de poetas catalanas junto a las consideradas habitualmente como universales
(todas lo son, sin embargo, deuniversales)
.
Y, precisamente, por eso es una obra que sirve de introducción a los lectores ávidos
de poesía, aunque también se convierte en un referente ideal para los lectores más bregados
,
ya que permite acceder a muchas voces diversas y reúne, a la vez, un espectro lo suficiente
amplio de autores, todos ellos de gran altura. Una antología, a la postre, que nos
permite conocer la escritura de grandes poetas. Así, desde su voz. Com elles.

(Anne Sexton)

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